La alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, ha anunciado hoy la apertura del espacio Emigración, que se estrenará la próxima semana con una exposición inaugural dedicada a Alejandro de la Sota, arquitecto que lo diseñó, y también a la propia historia y memoria del edificio. Esta muestra será la primera actividad que inaugura este equipamiento municipal toda vez que han finalizado los trabajos de rehabilitación que han logrado mantener la singularidad y carácter propio del edificio original, y que han corrido a cargo de Irunvi, la Sociedad Pública de Vivienda de Irun.
Bajo el título “Alejandro de la Sota, obra del arquitecto e historia del Edificio de Emigración de Irun”, la exposición inaugural propone un recorrido por la trayectoria de uno de los principales referentes de la arquitectura española del siglo XX, al tiempo que repasa la evolución histórica de este edificio tan singular desde el punto de vista arquitectónico. La exposición, organizada por el Ayuntamiento de Irun y la Fundación Alejandro de la Sota y comisariada por el arquitecto irunés Xabier Arruabarrena, será inaugurada oficialmente el próximo lunes, 20 de abril.
La muestra inaugural permitirá, además, conocer tanto la obra del arquitecto como las distintas etapas por las que ha pasado este enclave desde su construcción en la década de los sesenta hasta su cierre en los años noventa, poniendo en valor su singularidad arquitectónica y su relevancia histórica.
En palabras de la primera edil, "el Ayuntamiento ha querido recuperar este edificio para la ciudad, ofreciendo un equipamiento de carácter social que dé respuesta a los usos y necesidades del barrio, al tiempo que permite poner en valor la figura y la creación arquitectónica de una de las personalidades más destacadas en este campo, como es Alejandro de la Sota. Con esta actuación, Irun incorpora a su día a día, un nuevo edificio histórico, fruto de una inversión que quiere subrayar el papel que el patrimonio tiene en la ciudad y el valor que como comunidad queremos darle a nuestros edificios emblematícos".
El inmueble, proyectado entre 1963 y 1964 por Alejandro de la Sota junto a José María Iturriaga, constituye una pieza destacada del patrimonio urbano de Irun. Tras una profunda intervención de rehabilitación, reabre ahora como equipamiento público destinado a dar respuesta a las necesidades del barrio de San Miguel.
El nuevo espacio albergará diversos servicios de carácter social y comunitario, entre ellos un local para personas mayores, un Haurtxoko, una biblioteca y la sede de la asociación vecinal, consolidándose como un punto de encuentro para la vida del barrio.
La exposición inaugural podrá visitarse entre el 21 de abril y el 3 de mayo, en horario de mañana (11:00h - 14:00h) y tarde (17:00h - 20:00h), salvo los domingos únicamente por la mañana, y contará con un total de ocho visitas guiadas que se llevarán a cabo los fines de semana (a las 11:00h y a las 12:00h). Las personas interesadas podrán realizar la inscripción a través de la web municipal.

Rehabilitación del edificio
La inversión realizada en esta primera fase del proyecto, que aúnan un total de 2.268 metros cuadrados, comprende la rehabilitación interior de parte del edificio, donde se han habilitado varias estancias para usos sociales (local de personas mayores, haurtxoko, biblioteca y sede para la asociación de vecinos), así como la ejecución de toda la urbanización complementaria del edificio que se ha materializado en la proyección de un patio exterior abierto por una cantidad de 3,1 millones de euros.
El acceso a este equipamiento social se realizará por dos puntos: en la esquina de la calle Basurko con la calle Anaka y en la calle Bartolomé de Urdinso.
Edificio Emigración
El edificio Emigración tiene su origen en el intenso flujo migratorio que, a partir de finales de los años cincuenta, convirtió a Irun en un punto estratégico de paso hacia Europa. Impulsado por el Instituto Español de Emigración, fue concebido como un recurso para acoger, orientar y preparar a las personas trabajadoras que se desplazaban al extranjero, ofreciendo alojamiento, manutención y servicios de asesoramiento en un contexto marcado por la movilidad laboral.
La dimensión de su actividad queda reflejada en los datos de la época: cada semana llegaban a Irun entre 800 y 1.200 personas emigrantes, mientras que el centro contaba con capacidad para alojar a cerca de 250 y ofrecer servicio de comidas a unas 800. Solo en su primer año de funcionamiento, más de 26.000 personas utilizaron sus instalaciones, lo que da muestra de su relevancia como infraestructura de apoyo en uno de los principales puntos de tránsito migratorio del Estado.
A partir de la década de los setenta, el descenso de la emigración laboral en Europa, motivado en gran medida por la crisis económica y el cambio en las políticas de contratación, marcó el inicio de una progresiva pérdida de actividad. Aunque continuó prestando servicio a personas temporeras y a quienes regresaban de forma puntual, su función original fue perdiendo peso con el paso de los años. Esta transformación del contexto acabó derivando en el cierre del centro en la década de los noventa, poniendo fin a una etapa estrechamente vinculada a la historia social y migratoria de la ciudad.
Ayuntamiento de Irun
